lunes, 24 de junio de 2019

El club del Suicidio. Manga VS Film


Poneos en esta situación: Sois un salaryman de Tokio que acaba de salir de su más que estresado trabajo el día 31 de mayo de 2001 y esperáis pacientemente la llegada de vuestro tren en la estación de Shinyuku cuando delante vuestra se sitúan al filo de las vías cincuenta y cuatro alegres y zumbadas colegialas que se toman de la mano y se arrojan a las vías justo cuando pasa el tren que estabais esperando y arman una buena tomatina que ni la de Buñol y encima veis que una de las más zumbadas sobrevive al suicidio en masa y llora llamando a una tal Mitsuko y de paso porque se ha tomado la trabajera de saltar para nada. Pues sí señoras y señores así comienza nuestro manga de hoy: con una pequeña variación del suicidio más famoso de la historia cinematográfica del país del sol naciente. Tras este intento fallido de suicidio vemos a Saya, que así es como se llama nuestra zumbada favorita, en la azotea del instituto dos meses después intentando cortarse las venas por enésima vez pero Kyoko, su amiga de la infancia, la interrumpe. (El mangaka se había quedado casi sin tinta tras las viñetas de la estación y no era cuestión de acabársela nada más empezar, que está muy cara). 



Kyoko, quien había tomado distancias con ella hacía un tiempo y de la que por no ser porque siguen compartiendo un diario de intercambio su relación con Saya hubiera muerto definitivamente le pregunta una vez le ha cortado el royo por qué se arrojó al tren y Saya le contesta que se lo dijo la tal Mitsuko, zumbada de la que ya hablaremos más adelante. Tras cederle el susodicho diario, Kyoko nos comienza a contar cómo hacía diez años eran las mejores amigas del mundo 

hasta que en el 98, Saya comenzó a volverse una emo de cojones 

seguidora de “Dessert”, que quienes hayáis visto la película sabréis a quienes hace referencia esta viñeta, 

y a pintar dibujos bastante chungos en el diario. Todo esto a raíz de que su familia empezó a tener mala fortuna (el calvo de la lotería no pasó por Japón aquél año) y ella comenzó a prostituirse y a abortar repetidas veces a los catorce años. Por otra parte, Kyoko comenzó una relación con un chico por el que dejó cada vez más de lado a su amiga la rarita. Es en esta época cuando Saya conoce a Mitsuko, la zumbada suprema, y comienza a escribir sobre ella en el diario. 

Por esto Kyoko llega a saber que Mitsuko era la presidenta de un club extraño (obvio) al que saya comenzó a asistir y por la que a pesar de seguir prostituyéndose le volvió la sonrisa a la cara. (he visto una emo sonriendo: ya me puedo morir en paz).

 Dos meses después a Kyoko se le acabó el calentón y volvió a intentar recuperar su amistad con Saya pero ya fue tarde ya que Saya fue completamente absorbida por la secta suicida más que club que Mitsuko había formado. Volvamos al 2001 porque ahora tenemos que hablar de Takeuchi-sensei (que madre mía la cara que tiene es que es pa comérsela, vamos) 

  el sensei de Saya y Kyoko que se pasa todas las noches en la deep web buscando videos de lolis. Vale,no sino que está investigando un foro un tanto macabro (pero menos que su cara) en el que hay un hilo sobre el club del suicidio donde una chica de su clase llamada Koumori (o hija puta también) está colgando constantemente comentarios y fotos de nuestra emo. 

El día después de la escenita de la azotea tenemos que ver cómo Saya es agredida por otra compañera llamada Tokuda quien la acusa de obligar a su novio a pagar por sus servicios y por unas cuantas fotografías (y la tonta fue y se lo creyó). 

No contenta con esto, le hizo fotocopias a las famosas fotos y las pegó por todo el instituto. Al verlas, Kyoko rápidamente las arranca de la pared y vemos que Takeuchi-sensei está mirando una de las copias en el baño (no seáis mal pensados que aquí nadie se jala el ganso, para eso ya os comentaré uno de Inio Asano).  Esa misma madrugada Tokuda es asesinada (por fin) y aparece una nueva frase en el foro: Mitsuko ha despertado.


Este manga de Usamaru Furuya 

parte a raíz de la propuesta que Sion Sono, el director de la película, le hizo de adaptar su obra al manga sin importarle que variara el argumento.

 Es por eso que si viéramos primero el film o leamos primero el manga ninguno de los dos nos destripará nada del otro. Y ahora comentemos la película así que atención porque se vienen spoilers.
Como ya sabemos la escena inicial de ambos comienza con nuestras cincuenta y cuatro chicas y que a diferencia del manga en la peli no queda viva ni la apuntadora.  


A demás alguien, tras cometerse los dos primeros suicidios, deja una maleta en cada lugar de los hechos que en su interior guarda una enorme tira de pellejo humano de personas que van a suicidarse.

 Y sí, habéis escuchado bien, suicidios de los cuales se encargarán el inspector Kuroda y su equipo que, por cierto, también aparecen en el manga desarrollando un papel secundario. 


Tras el suicidio en la estación y otro de unas enfermeras en un hospital, Kyoko, que aquí es una hacker hikikomori que siempre está acompañada de una chica que nunca habla, llama a la comisaría para alertar a Kuroda y su equipo sobre una extraña página en la que solo se van agregando puntos de colores conforme al número de personas que cometieron suicidio y que siempre se actualiza antes de que la policía reciba la información, página de la que usumaru furuya sacó su idea del blog y a la que luego Sion Sono dio uso para su precuela Noriko’s dinner table. 


Despues de esto nos encontramos que Kuroda, cansado de su trabajo, llega a cenar a su casa y sus hijos ponen en la tele la transmisión de una actuación de un exitoso grupo idol de niñas llamado Dessert, y atentos a este dato porque las niñas no van a dejar de salir cantando constantemente en toda la película. 


Al día siguiente vuelve a cometerse otro suicidio en masa en un instituto del que nuevamente Furuya tomó ideas para recrear las escenas finales del manga. 

Vuelven a pasar varios días y esta vez se suicida un chico que al arrojarse al suelo casi descoyunta a Mitsuko, aquí una chica normal por muy raro que parezca tras leer el manga (Y bastante más guapa, por cierto). 



Ella, como novia que es del último suicida, comienza a ser interrogada por los polis e inspeccionan su cuerpo para ver si se ha arrancado una tira de piel, en el manga no podrían hacer esto pues en vez de arrancarse el pellejo las chicas que se iban a suicidar se hacían un tatuaje en el lóbulo de la oreja y, a demás, ni llegan a relacionar los tatuajes con los suicidios o al menos nunca mencionan esta relación.


 Esa misma noche, Kyoko y la otra chica que a todas luces podemos relacionar con Saya aunque nunca se diga su nombre en la película, envían un mensaje desafiando al autor de la página web para conseguir más información a cerca de él y el club del suicidio y por su parte, Kuroda hace lo mismo con sus hijos. A la mañana siguiente, el inspector recibe una llamada de una niña que, por cierto, tiene unas carrasperas que ni Sergio Dalma, avisando de que se va a producir otro suicidio en masa y que hay muchos niños como ella implicados en esos casos. El suicidio anunciado no se produce hasta esa noche en la que muere mucha gente en distintos lugares entre las que están toda la familia del inspector quien también se suicida tras recibir una nueva llamada de la niña dejando así la continuación del caso al inspector Shibusawa. 


También esa noche kyoko y la posible saya son secuestradas por un grupo liderado por un tío excéntrico y busca famas que se hace llamar Génesis, que se parece mucho al de la ya mencionada viñeta.  


Tras largas y desesperantes horas acompañada del Marilyn Mason japonés y su grupo, Kyoko consigue ponerse en contacto con Shibusawa, contacto permitido a propósito por Génesis que se entrega a la policía sin ofrecer resistencia, inculpándose de la ola de suicidios y cantando una canción de Dessert. Después de esto parece que el caso ha concluido pero ni por asomo pues el final es mas raro aún si cabe que todo lo que llevamos de película. Los minutos finales del film nos muestran de nuevo a mitsuko regresando al lugar donde casi muere y entrando en el cuarto de su novio  que ¡Sorpresa! Está lleno por todas partes de posters y photobooks de dessert, tiene dos teléfonos que comienzan a sonar a la vez y que el politono de uno de ellos es una de las canciones del grupo y donde guarda unas fotos que se hizo con ellas en un auditorio. 


Y, cómo no al terminar de sonar los teléfonos, su ordenador se enciende automáticamente y nos muestra un salvapantallas de dessert.  Extrañada de todo esto, Mitsuko observa que uno de los posters tiene un mensaje oculto el cual al descifrarlo se obtiene una palabra: suicide (suicidio para nos entendamos). 

Despues de descifrarlo vuelven a llamar al teléfono y le piden que teclee un pin que viene a ser los números que las niñas del grupo llevan en sus camisetas y al introducirlo un niño le dice que el club del suicidio no existe y le invita a pasarse por el auditorio de las fotos. Por otra parte los suicidios no hacen más que incrementarse. Al dia siguiente Mitsuko acude al auditorio el cual está hasta los topes de niños que le preguntan cuál es la relación consigo misma. Tras eso la escena cambia mostrándonos un lugar tétrico bajo el escenario en el que un hombre con máscara le tiende un rallador a una niña para que le arranque el pellejo de la espalda a Mitsuko que se encuentra junto a otras chicas totalmente sumisa.

 La niña le arranca un trozo en el que tenía un tatuaje y ese trozo es cosido junto a otros formando una nueva tira de carne que es llevada a una nueva escena del crimen. 

Al reconocer el tatuaje, Shibusawa va en busca de Mitsuko a la estación de Shinyuku para evitar su suicidio pero ni esta ni las chicas que la acompañan, quienes todas en sus teléfonos tienen como tono de llamada la canción de dessert, se suicidan si no que se suben tan normal a uno de los trenes dejando al inspector desconcertado y dándonos a entender que no en el momento pero pronto la chica acabará muriendo. Tras esta escena dessert se despide de nosotros en una actuación previa a la disolución del grupo.
Efectivamente ambas historias solo guardan pocos puntos en común pero se hace evidente el carácter sectario y el lavado de cerebro que sufren sus integrantes en las dos obras. En el manga las chicas le rinden culto a mitsuko quien se hacía de dinero con sus seguidoras y les llenaba la cabeza con ideas de muerte. En la película “dessert” hace lo mismo con sus fans. Así es cómo funcionan las sectas en la vida real y ustedes debéis de tener cuidado de no caer en una y si lo estáis salid de ella antes de que sea tarde.

domingo, 9 de junio de 2019

Reseña Sergio de Manuel Mujica Lainez





Comenzamos la historia con Madamme Aupic, una pianista de mediana edad que se encuentra pasando sus vacaciones en el hotel New England. Cierto día en la piscina ve cómo Sergio Londres, entonces un chico de trece años sobrino de María Divina, la cocinera del hotel, quien se hizo cargo de él al no saberse quién es su padre y al haber sido abandonado por su madre y con quien no se lleva nada bien ni ella ni sus hijos, camina sonámbulo y desnudo sobre una de las cornizas del hotel. Al observar que el chico es tremenda mente hermoso, la mujer decide pedirle a María que la deje hacerse cargo de él pues ha encontrado inspiración para su música. La tía, que la propuesta le sonó como si le hubieran dicho que ganó la lotería, acepta de inmediato y Sergio tampoco pone resistencia. Así Madame Aupic, cuya residencia habitual es un caserón donde viven los varones Von Brosdorff se traslada con sergio a ese lugar. Es gracias a la baronesa que puede impulsar los estudios del niño dándole una educación elitista. 
Con el tiempo, la atracción de la mujer hacia Sergio va increschendo hasta el punto de querer abusar de él una noche en la cual, Sergio escapa de Madamme Aupic por los pelos y deambula por las calles de buenos aires al no querer volver ni al caserón ni junto a su tía. Es a partir de aquí que Sergio comienza a vivir historias por las cuales,entre tanto que se va haciendo adulto, comienza a pensar que su belleza más que un don es una maldición pues hombres y mujeres se relacionan con él para sacar provecho de su físico y no se fijan en su persona. Todo eso sucede hasta que entre en su vida Juan Malthus de quien quedará enamorado.  

Reconocido por diversas obras como Aquí vivieron (1949), Misteriosa Buenos Aires (1950), La casa (1954) y Bomarzo (1962), en 1976 escribió esta novela que retrata y critica a los deseos carnales de todo ser humano. Todos nos vemos atraídos por la belleza de ciertas personas y esa atracción y belleza a menudo es explotada por fines de lucro sin tener en cuenta a la persona que pueda estar sufriendo por ello. Al igual que nuestro ficticio Sergio,cantantes, modelos, actores a menudo son puro objeto de mercadotecnia no por el hecho de que realicen bien su trabajo sino por el atractivo que poseen el cual es objeto clave para generar miles de fans en todo el mundo que se desvivan para comprar el disco, generar millones de visitas en youtube y diversas webs, comprar revistas,ver ciertos programas y películas o comprar el producto de cierta marca que promocione la persona idolatrada por sus fans. Contando esto se me ha venido a la memoria Judy Garland, Pepa Flores (quien fue conocidísima en España como Marisol), Kim Jong-hyun (Cantante de shinee) y Kim Dong Yoon (integrante de la banda coreana spactrum) quienes vivieron una situación similar a la de Sergio Londres y no pudiendo soportar la gran presión a la que eran sometidos quisieron
acabar con sus vidas o peor aún lo hicieron. Este tema, que en los países asiáticos se conoce como fenómeno idol, también es tratado en el muy famoso libro de Silvia Aliaga y Tatiana Marco "De Seúl al cielo" al cual le tengo muchas ganas.