Poneos en esta situación: Sois un salaryman de Tokio que
acaba de salir de su más que estresado trabajo el día 31 de mayo de 2001 y
esperáis pacientemente la llegada de vuestro tren en la estación de Shinyuku
cuando delante vuestra se sitúan al filo de las vías cincuenta y cuatro alegres
y zumbadas colegialas que se toman de la mano y se arrojan a las vías justo
cuando pasa el tren que estabais esperando y arman una buena tomatina que ni la
de Buñol y encima veis que una de las más zumbadas sobrevive al suicidio en masa
y llora llamando a una tal Mitsuko y de paso porque se ha tomado la trabajera
de saltar para nada. Pues sí señoras y señores así comienza nuestro manga de
hoy: con una pequeña variación del suicidio más famoso de la historia
cinematográfica del país del sol naciente. Tras este intento fallido de
suicidio vemos a Saya, que así es como se llama nuestra zumbada favorita, en la
azotea del instituto dos meses después intentando cortarse las venas por enésima
vez pero Kyoko, su amiga de la infancia, la interrumpe. (El mangaka se había
quedado casi sin tinta tras las viñetas de la estación y no era cuestión de
acabársela nada más empezar, que está muy cara).
Kyoko, quien había tomado
distancias con ella hacía un tiempo y de la que por no ser porque siguen
compartiendo un diario de intercambio su relación con Saya hubiera muerto
definitivamente le pregunta una vez le ha cortado el royo por qué se arrojó al
tren y Saya le contesta que se lo dijo la tal Mitsuko, zumbada de la que ya
hablaremos más adelante. Tras cederle el susodicho diario, Kyoko nos comienza a
contar cómo hacía diez años eran las mejores amigas del mundo
hasta que en el
98, Saya comenzó a volverse una emo de cojones
seguidora de “Dessert”, que
quienes hayáis visto la película sabréis a quienes hace referencia esta viñeta,
y a pintar dibujos bastante chungos en el diario. Todo esto a raíz de que su
familia empezó a tener mala fortuna (el calvo de la lotería no pasó por Japón
aquél año) y ella comenzó a prostituirse y a abortar repetidas veces a los
catorce años. Por otra parte, Kyoko comenzó una relación con un chico por el
que dejó cada vez más de lado a su amiga la rarita. Es en esta época cuando
Saya conoce a Mitsuko, la zumbada suprema, y comienza a escribir sobre ella en
el diario.
Por esto Kyoko llega a saber que Mitsuko era la presidenta de un
club extraño (obvio) al que saya comenzó a asistir y por la que a pesar de
seguir prostituyéndose le volvió la sonrisa a la cara. (he visto una emo sonriendo:
ya me puedo morir en paz).
Dos meses después a Kyoko se le acabó el calentón y
volvió a intentar recuperar su amistad con Saya pero ya fue tarde ya que Saya
fue completamente absorbida por la secta suicida más que club que Mitsuko había
formado. Volvamos al 2001 porque ahora tenemos que hablar de Takeuchi-sensei
(que madre mía la cara que tiene es que es pa comérsela, vamos)
el sensei de Saya y Kyoko que se pasa todas
las noches en la deep web buscando videos de lolis. Vale,no sino que está investigando
un foro un tanto macabro (pero menos que su cara) en el que hay un hilo sobre
el club del suicidio donde una chica de su clase llamada Koumori (o hija puta
también) está colgando constantemente comentarios y fotos de nuestra emo.
El
día después de la escenita de la azotea tenemos que ver cómo Saya es agredida por
otra compañera llamada Tokuda quien la acusa de obligar a su novio a pagar por
sus servicios y por unas cuantas fotografías (y la tonta fue y se lo creyó).
No
contenta con esto, le hizo fotocopias a las famosas fotos y las pegó por todo
el instituto. Al verlas, Kyoko rápidamente las arranca de la pared y vemos que Takeuchi-sensei está mirando una de las copias en el baño (no seáis mal
pensados que aquí nadie se jala el ganso, para eso ya os comentaré uno de Inio Asano). Esa misma madrugada Tokuda es
asesinada (por fin) y aparece una nueva frase en el foro: Mitsuko ha
despertado.
Este manga de Usamaru Furuya
parte a raíz de la propuesta
que Sion Sono, el director de la película, le hizo de adaptar su obra al manga
sin importarle que variara el argumento.
Es por eso que si viéramos primero el
film o leamos primero el manga ninguno de los dos nos destripará nada del otro.
Y ahora comentemos la película así que atención porque se vienen spoilers.
Como ya sabemos la escena inicial de ambos comienza con
nuestras cincuenta y cuatro chicas y que a diferencia del manga en la peli no
queda viva ni la apuntadora.
A demás
alguien, tras cometerse los dos primeros suicidios, deja una maleta en cada
lugar de los hechos que en su interior guarda una enorme tira de pellejo humano
de personas que van a suicidarse.
Y sí, habéis escuchado bien, suicidios de los
cuales se encargarán el inspector Kuroda y su equipo que, por cierto, también
aparecen en el manga desarrollando un papel secundario.
Tras el suicidio en la
estación y otro de unas enfermeras en un hospital, Kyoko, que aquí es una
hacker hikikomori que siempre está acompañada de una chica que nunca habla,
llama a la comisaría para alertar a Kuroda y su equipo sobre una extraña página
en la que solo se van agregando puntos de colores conforme al número de
personas que cometieron suicidio y que siempre se actualiza antes de que la
policía reciba la información, página de la que usumaru furuya sacó su idea del
blog y a la que luego Sion Sono dio uso para su precuela Noriko’s dinner table.
Despues de esto nos encontramos que Kuroda, cansado de su trabajo, llega a
cenar a su casa y sus hijos ponen en la tele la transmisión de una actuación de
un exitoso grupo idol de niñas llamado Dessert, y atentos a este dato porque
las niñas no van a dejar de salir cantando constantemente en toda la película.
Al día siguiente vuelve a cometerse otro suicidio en masa en un instituto del
que nuevamente Furuya tomó ideas para recrear las escenas finales del manga.
Vuelven a pasar varios días y esta vez se suicida un chico que al arrojarse al
suelo casi descoyunta a Mitsuko, aquí una chica normal por muy raro que parezca
tras leer el manga (Y bastante más guapa, por cierto).
Ella, como novia que es
del último suicida, comienza a ser interrogada por los polis e inspeccionan su
cuerpo para ver si se ha arrancado una tira de piel, en el manga no podrían
hacer esto pues en vez de arrancarse el pellejo las chicas que se iban a
suicidar se hacían un tatuaje en el lóbulo de la oreja y, a demás, ni llegan a
relacionar los tatuajes con los suicidios o al menos nunca mencionan esta
relación.
Esa misma noche, Kyoko y la otra chica que a todas luces podemos
relacionar con Saya aunque nunca se diga su nombre en la película, envían un
mensaje desafiando al autor de la página web para conseguir más información a
cerca de él y el club del suicidio y por su parte, Kuroda hace lo mismo con sus
hijos. A la mañana siguiente, el inspector recibe una llamada de una niña que,
por cierto, tiene unas carrasperas que ni Sergio Dalma, avisando de que se va a
producir otro suicidio en masa y que hay muchos niños como ella implicados en
esos casos. El suicidio anunciado no se produce hasta esa noche en la que muere
mucha gente en distintos lugares entre las que están toda la familia del
inspector quien también se suicida tras recibir una nueva llamada de la niña
dejando así la continuación del caso al inspector Shibusawa.
También esa noche
kyoko y la posible saya son secuestradas por un grupo liderado por un tío
excéntrico y busca famas que se hace llamar Génesis, que se parece mucho al de
la ya mencionada viñeta.
Tras largas y
desesperantes horas acompañada del Marilyn Mason japonés y su grupo, Kyoko
consigue ponerse en contacto con Shibusawa, contacto permitido a propósito por Génesis que se entrega a la policía sin ofrecer resistencia, inculpándose de la
ola de suicidios y cantando una canción de Dessert. Después de esto parece que
el caso ha concluido pero ni por asomo pues el final es mas raro aún si cabe
que todo lo que llevamos de película. Los minutos finales del film nos muestran
de nuevo a mitsuko regresando al lugar donde casi muere y entrando en el cuarto
de su novio que ¡Sorpresa! Está lleno
por todas partes de posters y photobooks de dessert, tiene dos teléfonos que
comienzan a sonar a la vez y que el politono de uno de ellos es una de las
canciones del grupo y donde guarda unas fotos que se hizo con ellas en un
auditorio.
Y, cómo no al terminar de sonar los teléfonos, su ordenador se
enciende automáticamente y nos muestra un salvapantallas de dessert. Extrañada de todo esto, Mitsuko observa que
uno de los posters tiene un mensaje oculto el cual al descifrarlo se obtiene
una palabra: suicide (suicidio para nos entendamos).
Despues de descifrarlo
vuelven a llamar al teléfono y le piden que teclee un pin que viene a ser los
números que las niñas del grupo llevan en sus camisetas y al introducirlo un
niño le dice que el club del suicidio no existe y le invita a pasarse por el
auditorio de las fotos. Por otra parte los suicidios no hacen más que
incrementarse. Al dia siguiente Mitsuko acude al auditorio el cual está hasta
los topes de niños que le preguntan cuál es la relación consigo misma. Tras eso
la escena cambia mostrándonos un lugar tétrico bajo el escenario en el que un
hombre con máscara le tiende un rallador a una niña para que le arranque el
pellejo de la espalda a Mitsuko que se encuentra junto a otras chicas
totalmente sumisa.
La niña le arranca un trozo en el que tenía un tatuaje y ese
trozo es cosido junto a otros formando una nueva tira de carne que es llevada a
una nueva escena del crimen.
Al reconocer el tatuaje, Shibusawa va en busca de Mitsuko a la estación de Shinyuku para evitar su suicidio pero ni esta ni las
chicas que la acompañan, quienes todas en sus teléfonos tienen como tono de
llamada la canción de dessert, se suicidan si no que se suben tan normal a uno
de los trenes dejando al inspector desconcertado y dándonos a entender que no
en el momento pero pronto la chica acabará muriendo. Tras esta escena dessert
se despide de nosotros en una actuación previa a la disolución del grupo.
Efectivamente ambas historias solo guardan pocos puntos en
común pero se hace evidente el carácter sectario y el lavado de cerebro que
sufren sus integrantes en las dos obras. En el manga las chicas le rinden culto
a mitsuko quien se hacía de dinero con sus seguidoras y les llenaba la cabeza
con ideas de muerte. En la película “dessert” hace lo mismo con sus fans. Así
es cómo funcionan las sectas en la vida real y ustedes debéis de tener cuidado
de no caer en una y si lo estáis salid de ella antes de que sea tarde.
























